Recomendaciones de los dermatólogos al comprar un protector solar

Recomendaciones-de-los-dermatologos-al-comprar-un-protector-solar

Nada como la opinión de los profesionales para conocer la veracidad de un producto, sin embargo, es difícil conocer de antemano lo que piensan de cada uno. Gracias a los medios de comunicación actuales se puede encontrar todo tipo de información, pero esto tiene sus pros y también sus contras.

Recomendaciones-de-los-dermatologos-al-comprar-un-protector-solar

Por ejemplo, es posible acceder a entrevistas y muestras de la producción de un cosmético, como un protector solar, para saber un poco más acerca del mismo. Por otro lado, también se puede encontrar mucho de lo que se denomina como “información basura” que no es veraz o simplemente es falsa.

En el caso del bloqueador solar, muchas personas desconocen cosas tan importantes como el significado del FPS, así como el calor numérico asignado a este término. Por otro lado, los dermatólogos aseguran que es una de las cosas más vitales de este producto, por lo que es necesario conocerlo.

Por eso hay que saber lo que recomiendan estos expertos en el cuidado de la piel, acerca de este y otros cosméticos, cremas, tónicos y ungüentos, para escoger el más adecuado. Del mismo modo, hay que saber qué hace que una presentación sea la mejor para nosotros, antes de cometer uno de estos Errores que debes evitar al aplicar el protector solar

Conocer-todo-sobre-el-factor-de-proteccion

Conocer todo sobre el factor de protección

Como se ha mencionado al principio, tanto usuarios experimentados como cosmetólogos y dermatólogos expertos aseguran que esta es la parte más importante. El Factor de Protección Solar o FPS es lo que marca exactamente qué es lo que se está aplicando sobre la piel y cuál es la capacidad de su filtro.

En pocas palabras, este término es lo que se utiliza para reconocer la cantidad de rayos ultravioleta que filtra, bloquea o refleja la sustancia. Ya que su función básica en eliminar la mayor cantidad de este elemento respecto a su interacción con la dermis, ya se tiene una idea de su importancia.

Lo primero es el valor numérico, que puede ser reconocido de acuerdo a dos escalas, siendo la más común la 10+, 15+, 25+, 30+, 50+ y 100+, incluso llegando a 150+. También está el Índice de Protección, y el Nivel de Radiación, dos factores que no se suelen mostrar en un producto pero hay que conocer.

El primero es el más sencillo, ya que marca el Capital Solar de cada tipo de piel, de acuerdo al nivel de radiación, o sea, el tiempo que una persona se puede exponer al sol. Sin embargo, el término de Capital Solar es una medida totalitaria, que marca el número de horas de exposición durante toda la vida.

El Nivel de Radiación o UVI, para decirlo de una forma sencilla, es la potencia de los rayos UV que emanan del sol, lo que depende del lugar, la temporada y la temperatura. Un nivel 0-2 es el más bajo, pero también están el 3-5 y 6-7 como moderado y alto, respectivamente.

La necesidad de filtrar los rayos UV

Ante estos niveles, se vuelve necesario proteger la dermis de la radiación solar, pero todo depende de su grado de sensibilidad, tipo y tonalidad. Por ejemplo, una persona de piel oscura y grasa requiere mucho menos del uso de un filtro solar que un individuo contrario, con dermis clara y tipo seca.

Subiendo un poco el nivel, tenemos los valores de radiación de 8-10, ya considerado muy alto y de verano, así como 11+, cuando la exposición resulta incluso riesgosa. En estos últimos puntos, solo unos pocos minutos bajo el sol pueden causar bronceado y complicaciones, como quemaduras.

Aquí ya no importa tanto el tipo de piel o la tonalidad, ya que se vuelve necesario filtrar parte de esta radiación, pues su interacción tópica tiene serías consecuencias. Por su inmensa complicación, el cáncer de piel o melanoma es la peor de todas, pero también lo son las alteraciones cutáneas.

Afortunadamente el UVI es un valor que se puede relacionar con el tiempo en que la dermis se ve afectada por el sol, por lo que no hay que estar al pendiente de toda la información. Si en un par de minutos ya se nota el enrojecimiento quiere decir que es muy alto, pero si hay una quemadura, entonces es 11+.

¿Qué factor hay que adquirir en cada caso?

Llegando al punto en el que toda esta extraña explicación cobra sentido, no siempre es necesario recurrir al protector más potente del mercado. En realidad, la dermis necesita de un mínimo de contacto con el sol, ya que este interactúa con las células y permite que se renueven.

Si siempre llevamos un protector con FPS 100+, o exageramos y adquirimos un 150+, es posible “ahogar el tejido”, al no dejarlo transpirar y eliminar las impurezas. Por ende, el FPS escogido depende del nivel de radiación, dejando el 150+ solo para quienes sufren de afecciones tópicas.

Personas de piel clara

FPS 15+ cuando hay un UVI de 0-2

FPS 25+ si el UVI es de 3-5

FPS 30+ ante una exposición UVI 6-7

FPS 50+ durante un UVI 8-10

FPS 100+ si el valor del UVI es de 11+

Personas de dermis oscura

FPS 10+ cuando hay un UVI de 0-2

FPS 15+ si el UVI es de 3-5

FPS 25+ ante una exposición UVI 6-7

FPS 30+ durante un UVI 8-10

FPS 50+ si el valor del UVI es de 11+

Asegurar-la-calidad-de-los-ingredientes

Asegurar la calidad de los ingredientes

Luego de saber escoger correctamente el cosmético, en valor de su factor de protección, la siguiente recomendación es la de verificar todo el contenido del mismo. Desde el filtro solar hasta los métodos de conservación, cada componente dentro de la sustancia tiene una función básica.

Además de esto, cada ingrediente puede generar, a su vez, una situación positiva o negativa para la dermis, dependiendo de sus efectos al contacto con esta. Algunos se deben evitar por ser riesgosos, mientras que otros, por el contrario, ayudan a potenciar la protección y cuidan de la dermis.

La base de toda sustancia para proteger del sol

El principal compuesto de un protector es el filtro solar, que puede ser químico, mineral o incluso biotecnológico, gracias a la innovación y el progreso actual. El primero es uno de los menos recomendados, aunque es el más común, ya que forma parte de los productos más convencionales.

El filtro mineral está elaborado a base de óxido de zinc o dióxido de titanio, dos derivados de elementos químicos, pero que en realidad son sintetizados naturales. Son más seguros que los anteriores, pero muchas personas aseguran que menos eficientes, además que poseen algunas desventajas estéticas.

Junto a los minerales, los biotecnológicos son los que pertenecen a la gama ecológica, por lo que se utilizan en sustancias bloqueadoras biodegradables. Estos últimos son derivados que se extraen, gracias a la micro tecnología, de extractos de algas de mar y del algodón, una fibra vegetal muy común.

Ingredientes y añadidos que hay que evitar

La lista de los añadidos cosméticos que hoy en día se consideran inseguros es muy larga, pero algunos de ellos ya se encuentran fuera del mercado, por lo que no son preocupación. Otros, como los parabenos y más conservantes químicos, de los que hay que cuidarse, aún se ven en la industria cosmética.

Los perfumes están elaborados a base de alcohol y se añaden para darle al protector un aroma agradable, pero son irritantes y causan problemas, como brotes, alergias y enrojecimiento. Presentaciones en spray y gel suelen contener derivados de látex y plástico, que ayudan a cubrir la piel, pero no son seguros.

Finalmente, algo que depende de cada individuo es cuidarse de usar ungüentos tópicos que contengan alérgenos, que son ingredientes que causan alergias. Esto tiene que ver con la genética de cada persona, pues muchas son alérgicas a algún biopolímero, mientras que al resto no le afecta.

Los mejores componentes que debe contener un buen producto

Una de las recomendaciones más comunes es la de verificar los ingredientes, algo de lo que hemos tratado en este apartado para saber cuáles filtros y añadidos evitar. Sin embargo, también hay algunos que cualquier conocedor de la cosmética quienes en su protector para cuidar de la piel.

Entre  los más importantes están los hidratantes y los elementos emolientes, ya que los rayos UV y el calor aumentan la transpiración, por lo que el tejido pierde agua. Contrarrestar esto es muy fácil, pues aportar un extra de humectación y aumentar la retención de la humedad es la clave.

Activos refrescantes también tienen un gran valor dentro de una fórmula para la protección contra los rayos UV, para mantener a raya el calor del día. Del mismo modo, los calmantes tópicos son muy comunes en estas combinaciones, para evitar la inflamación y el enrojecimiento por el bronceado.

Adquirir-un-bloqueador-solar-con-diferentes-beneficios

Adquirir un bloqueador solar con diferentes beneficios

Profundizando un poco más en el último punto, hay otros activos que se pueden añadir dentro de un bloqueador solar, que son esenciales para las necesidades de la piel. Siempre que se respete la armonía entre los ingredientes, algo que también recomiendan los expertos, se pueden adquirir fórmulas increíbles.

A esto hay que añadirle el hecho de que el cuidado cutáneo requiere más que de solo la protección ante el mayor causante del foto envejecimiento y otras alteraciones. Siempre se debe mantener una buena rutina de belleza, aplicando las sustancias adecuadas tanto en el día como en la noche.

Por lo demás, hay algunas combinaciones que no solo protegen e hidratan, calman o refrescan el órgano superficial, sino que además ayudan de diferentes maneras. Todo con el aporte de componentes correctos y mezclas que se pueden variar con el tiempo, de acuerdo a lo que se requiere para cuidar el tejido.

Ingredientes y propiedades que aportan salud a la piel

Ya se habló de la hidratación y la frescura que aportan los agentes calmantes y refrescantes, pero tan importantes como eso, hacen falta nutrientes tópicos. Vitaminas, antioxidantes, minerales, ácidos grasos y aminoácidos son los principales en este punto, así como otros que pueden variar según la sustancia.

Muchos filtros con un alto valor de FPS, como 50+ o superiores, contienen emolientes, que son absorbidos por los poros y se alojan en la hipodermis. Su función es la de absorber humedad de forma independiente, para prolongar la humectación natural de la piel y reducir la pérdida de agua.

No es común ni se deben adquirir protectores que, a su vez, contengan propiedades estéticas, como antimanchas, antiarrugas o antiedad, ya que requieren bases propias. Esto significa que su acción interfiere con el filtro de los rayos UV, por lo que en realidad resultan totalmente contraproducentes.

Lo mejor que se puede pedir de un bloqueador es que contenga ingredientes que potencien su función básica de manera natural, sin intervenir en su tarea. Los extractos de algas, por ejemplo, son ideales cuando la dermis es tipo grasa, ya que ayudan a regular la transpiración y la producción de sebo.

También están los aceites esenciales, protagonistas del cuidado naturista, que tienen múltiples capacidades que generan la armonía y el cuidado que se busca al mismo tiempo. El óleo de caléndula en si mismo ayuda a filtrar los rayos UV, pero hay muchos otros populares dentro de esta industria de producción.

El balance dentro del mismo producto

Ahora bien, a pesar de que las necesidades tópicas forman una larga lista, no hay sustancias milagrosas capaces de aportar todo al mismo tiempo en una sola aplicación. La razón es bastante sencilla, pues toda fórmula debe respetar algunos principios básicos de armonía entre ingredientes.

Si se utiliza toda clase de combinaciones a la vez, dentro de una rutina de cuidado facial, por ejemplo, se corre el riesgo de saturar el tejido con más de lo que puede procesar. Nutrientes, grandes cantidades de agua, antiedad, antioxidantes, despigmentantes, antiarrugas, regeneradores y más.

Si a todo esto se le sumarán ingredientes para proteger las células, astringentes, estimuladores del colágeno, calmantes, refrescantes, antinflamatorios y más, ya sumaria demasiado. Ocurre exactamente lo mismo al imaginar un cosmético que tenga una lista de componentes demasiado larga.

Por otro lado, hay propiedades y activos que no pueden actuar al mismo tiempo, como limpiadores y emolientes juntos, por lo que se rompe la armonía. Si un usuario encuentra un protector de marca dudosa con decenas de ingredientes, lo mejor es evitarlo, pues probablemente no sea eficaz.

Otros-factores-a-tener-en-cuenta

Otros factores a tener en cuenta

Pequeñas recomendaciones, así es, pero una vez que se presta atención a los detalles, se puede adquirir un artículo de mayor calidad y más optimizado. Más importante que esto, comprar el que mejor se adapte a las necesidades, el entorno, la situación y el bolsillo de cada uno de los usuarios.

Los dermatólogos no se quedan cortos en cuanto a las recomendaciones, pues aún luego de tratar todo lo referente a la dermis, tienen otras opiniones acerca del producto. Todo esto se tiene en cuenta cuando el mismo sale al mercado, ya que los cambios que producen estos factores también interactúan con la piel.

Su interacción con el medio ambiente

No en vano se mencionó antes a los productos biodegradables, ha que la responsabilidad del ser humano no está solo en cuidar de si mismo y su entorno. Ver esto del lado de la cosmética significa que no solo se debe cuidar de la dermis, sino que también del ecosistema que provee los mejores ingredientes.

La naturaleza y los ecosistemas puros son el medio de producción de cosméticos por excelencia, ya que los mejores compuestos se obtienen de su estado original. No es lo mismo cultivar en un terreno contaminado, así como tampoco es igual la calidad de las plantas, sus activos y propiedades.

La fecha de producción

Algo que cualquier individuo, sin importar su grado de experiencia con el tema, puede afirmar, es que un protector solar vencido es tan nocivo como la comida pasada. Los activos comienzan a descomponerse y los microorganismos hacen de la sustancia un entorno ideal para las infecciones y más.

Aún si no está vencido, que tenga una fecha de producción muy antigua o una de caducidad muy próxima, significa que no se puede conservar correctamente. Esto obliga al comprador a utilizar todo lo más pronto posible, antes de perder la inversión porque este se arruine t se eche a perder.

También hay que tener en cuenta que, si la mezcla se realizó mucho tiempo atrás, aunque sea de larga conservación, los añadidos para aumentar su tiempo de vida se deben evitar. La mayoría de los conservantes que logran esto son muy fuertes para la piel y pueden causar reacciones adversas.

Factores alérgenos y comedogénicos

No solo los conservantes, sino cualquier ingrediente, por muy puro y amigable que sea con el tejido y el ambiente, puede ser un problema si no es apto para la piel. Las alergias de contacto pueden exacerbar las quemaduras solares y sus síntomas, así como causar otros diferentes.

Irritación, enrojecimiento, comezón, sensación de ardor, retención de líquidos en las capas superficiales, brotes y ampollas, así como hinchazón, son algunos de estos. Afortunadamente, una gama de productos es la más adecuada para personas susceptibles a las alergias, del que puedes aprender leyendo Todo acerca del protector solar biodegradable

Las complicaciones que estos padecimientos pueden causar son aún más riesgosas, ya que existe la posibilidad de que las alergias se desarrollen como llagas o dermatitis. Por otro lado, aunque no tiene tanto que ver con la genética individual sino con las características de la dermis, también están los comedones.

Si bien algunos ingredientes, compuestos y añadidos se consideran comedogénicos (que causan la aparición de comedones) otros son más seguros pero aún así riesgosos. Esto se debe a que ciertas particularidades del tejido pueden hacerlo susceptible a la aparición de granos, puntos negros y espinillas.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.