Como estudio reconocido y complejo, la cosmética tiene una serie de lineamientos que garantizan que cualquier producto, incluso los más básicos, funcione mejor. Más que reglas, son recomendaciones, que aumentan la posibilidad de que los activos aporten la mayor cantidad de beneficios.

Entre los muchos ejemplos que se pueden dar respecto a esto, uno de los más adecuados es la correcta aplicación de las sustancias, tanto en práctica como en orden. Ya que muchas se utilizan en una rutina cotidiana de cuidado tópico, hay que tener en cuenta el momento apropiado para usar.
Aquí también se incluye el hecho innegable de que los errores, por mínimos que sean afectan la capacidad de una crema, un sérum, un gel facial o cualquier artículo. La potencia de sus propiedades se puede ver reducida, o peor, afectar al tejido superficial de una forma más bien negativa.
La solución para esto es simplemente reconocer esos errores y evitarlos, cambiando los hábitos de aplicación de artículos cosméticos como el protector solar. Se trata de uno de los que se usan fuera de la rutina, pero que se vuelven mucho más efectivos si se siguen estas Recomendaciones de los dermatólogos al comprar un protector solar

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La cantidad correcta de producto
La base de toda aplicación comienza por tomar cierto volumen, medida o cantidad de crema, gel o cualquier otra presentación, para luego esparcirla por el área. Algunos envases, como los spray en aerosol, tienen una metodología de control distinta, al entrar en contacto directo con la zona a tratar.
Existe la duda de si esto afecta de manera activa el control del volumen y la cantidad a esparcir, pero con un poco de práctica, facilita mucho la tarea. Por otro lado, las sustancias que primero deben dejarse en las manos, para luego pasar al resto del cuerpo, se pueden medir con mayor facilidad.
Ya sea el bloqueador solar, la crema hidratante, antiedad o antiarrugas, el limpiador o el tónico facial, cualquier cosmético es contraproducente si se utiliza demasiado. Si, por el contrario, se aplica muy poco, entonces los activos no alcanzan a cubrir toda la superficie, por lo que su efecto se ve reducido.
Siendo así, hay que encontrar la medida clave y perfecta, la cantidad adecuada y, sobre todo, la forma de no causar que la piel se sobrecargue de propiedades. Lo peor que puede pasar es que el tejido se sature al absorber demasiada sustancia, sufriendo síntomas asociados a las reacciones adversas.
¿Cuánto se debe utilizar?
Al contrario de lo que muchas personas creen, el pecar de avaricia con el protector solar no es tan malo como parece, si se compara con otros productos tópicos. Una gran cantidad si que puede saturar, bloqueando los poros y evitando la correcta transpiración, lo que se conoce como ahogar la piel.
Sin embargo, debe ser una cantidad mucho mayor en el caso de esta sustancia, independientemente del tipo de filtro y la fórmula usada. Por ejemplo, los bloqueadores químicos se absorben a través de los poros, al igual que los biotecnológicos, pero los de base mineral no.
Esto hace que con los últimos se note más cuando se aplica mucho o muy poco, ya que se puede apreciar la capa de fluido protector sobre la superficie tópica. Pero como tiende a secarse rápidamente se puede retirar el exceso antes de que ocurran las consecuencias antes descritas.
Debe aplicarse suficiente como para que se note que se ha utilizado, a pesar de que muchas personas lo controlan un poco, para evitar zonas blancas en la dermis. El problema es que esos supuestos excesos de crema o spray resultan poco estéticos para muchas personas.
Este pensamiento hace que reduzcan la cantidad, para que a penas se note que se ha aplicados pero con ello también cortan la capacidad del filtro solar para proteger. Es normal sentir una leve sensación grasosa luego de aplicar, pero está desaparece luego de un par de minutos si no se ha usado en exceso.
Consecuencias de omitir este factor
Por un lado tenemos una pobre capacidad protectora, al reducir el volumen aplicado, lo que se traduce, como se ha mencionado, en que el filtro no puede actuar bien. Debido a esto, la melanina debe trabajar más en filtrar los rayos UV, lo que a largo plazo ocasiona manchas solares.
Muchas personas se quejan de la pigmentación tópica, que aparece luego de varios años, a pesar de haber usado el filtro solar, sin saber que es por reducir la medida. El caso contrario, como se ha dicho, es igualmente riesgoso a largo plazo, pero afecta más la salud del tejido que su imagen.
La falta de transpiración y la obstrucción en los poros hace que las impurezas internas, que se liberan a través del sudor y el sebo, queden atrapadas en las capas bajo la epidermis. Con el tiempo, se reduce su firmeza, elasticidad y tonicidad, así como se puede presencial mayor oxidación de las células.
¿En qué zonas del cuerpo aplicarlo?
Dependiendo de la exposición a la que se vaya a someter al cuerpo, se debe utilizar el cosmético en cualquier área que no esté cubierta por prendas de ropa. Si se recurre a este recurso para ir a la playa o la piscina, hay que cubrir todo el cuerpo, salvo los puntos protegidos por el bañador.
Quienes habitan en lugares calurosos y con poca sombra, utilizan en bloqueador de forma recurrente, incluso para salir a la calle a diario, para evitar la exposición. En tal caso, se debe aplicar en el rostro, el cuello y las manos, así como la espalda, el escote y las piernas, si se viste con ropa abierta o de poca tela.

No dejar secar de manera adecuada
Salir de casa con apuro es el método correcto para incurrir en muchos errores, no solo cosméticos sino también cotidianos, como olvidar las llaves o la billetera. Apurarse no solo significa hacer las cosas de forma ineficiente, sino que no se presta la debida atención a cada uno de los detalles.
Se pueden realizar ciertas actividades a los pocos segundos de aplicar el producto, pero bajo ninguna circunstancia se debe permitir el roce de la piel con otros elementos. Esto incluye las prendas de vestir, el maquillaje, los pañitos húmedos o una toalla a la que se recurre para secar la humedad.
La ropa sobre el bloqueador solar
Si bien ya se ha dicho que no es necesario aplicarlo en áreas cubiertas por ropa, algunas prendas están fabricadas con formas o materiales que no protegen. Las camisas abiertas o las fibras de lino, algodón o cualquier otra materia, tejidas finamente, dejan pasar toda la radiación UV.
En ocasiones los usuarios deben recurrir al filtro UVA en todo el cuerpo, debido a la sensibilidad de la piel o su tono muy claro, pese a ir totalmente vestidos. En otras palabras, poner una capa de tela sobre el cosmético, pero para eso hay que saber esperar varios minutos.
Ejemplos como los anteriores hay muchos, pero la premisa es clara, se debe dejar secar o que la piel lo absorba antes de vestir, para que la tela no lo remueva. De hecho, en los filtros minerales el tiempo de recuperación espera es mayor, ya que no son absorbidos y secan más lento que los químicos.
Aplicar maquillaje posteriormente
Aunque la ropa es un elemento capaz de remover el protector, se requiere de cierta presión en el contacto para que este último pierda toda su capacidad. Esta presión, en cambio, es más común si se utilizan pinceles y lápices de maquillaje sin esperar a que se seque o absorba la sustancia.
Pero lo más importantes es que si aún tiene un gran volumen de humedad, el embellecedor se va a mezclar con el fluido protector, arruinando ambos. Parece un caso que ocurre una vez en un millón, pero probablemente todos han pasado por un momento de apuro que lleva a cometer este error.
El uso de otros cosméticos
Durante las primeras horas del día, antes de salir de casa y después de tomar una ducha, es el mejor momento para realizar una rutina de cuidado tópico diurna. Su función es aplicar en la dermis los productos que permitan protegerla, tanto desde el exterior, como el filtro solar, como en el interior.
Antes se ha mencionado que este se aplica fuera de dicho ritual de belleza, en el que se deben respetar los tiempos de absorción de cada crema, tónico, sérum y demás. Sin embargo, muchas personas toman la protección ante los rayos UV como el último paso de la rutina de la mañana.
No es un error hacer esto, ya que se puede incluir así, como última sustancia de aplicación, lo que es una equivocación es usar el bloqueador antes de cualquier otro cosmético. La protección interna que brinda la crema hidratante, el tónico facial y los demás productos debe ir primero.
Al alterar este orden, no se permite a la piel absorber el filtro o no se deja secar este, por lo que el cosmético posterior de mezcla con el mismo. Tal como con el maquillaje, esto arruina la acción de ambos, reduciendo la capacidad de todo el proceso de cuidado cutáneo.

El tiempo que se encuentra activo sobre la piel
Levantarse, tomar un baño, realizar una rutina de belleza, aplicar protector solar y luego salir; este orden parece apropiado, pero nos lleva a un nuevo punto. El filtro tiene un tiempo de utilidad, pues los activos que requiere para su función se van descomponiendo con el paso de las horas del día.
Transpirar, tan natural como es está acción, va desprendiendo la capa protectora de la dermis, que luego se va perdiendo con la fricción o al mezclarse con las impurezas. Del mismo modo, al entrar al agua de la playa o la piscina, parte de este se queda en el líquido, a menos que se trate de una fórmula waterproof.
Todo esto es para dar a entender que, luego de unas horas, se debe buscar el momento para tomar de nuevo el cosmético y aplicarlo, rápida y fácilmente. La dificultad de esto es que, si se utiliza debajo de la ropa, se requiere un lugar privado, lo que es otra dificultad añadida a este método poco convencional.
¿Cuándo hay que aplicarlo nuevamente?
A mucha gente le parece la leve sensación que dejan los filtros en crema, gel, espuma o spray, un poco oleoso y que en ocasiones resalta al reflejar la luz. Los cosméticos más avanzados han reducido un poco estas molestias, pero aún se puede percibir levemente si se presta atención.
Afortunadamente, se puede sacar siempre el lado positivo de una desventaja cómo la anterior, pues una vez que se ha pasado esa ligera sensación grasa, es hora de un retoque. Esto cambia un poco en los filtros minerales, que al secarse dejan la llamada nieve blanca sobre la superficie cutánea.
Considerado in detalle verdaderamente antiestético, también se puede tomar estas marcas de polvillo blanco, resultantes de los residuos del filtro solar, como una alarma. Usualmente ocurre luego de varias horas, aunque los especialistas dicen que entre 4 y 5 horas es lo justo.
También depende mucho de la temperatura y la humedad ambiental, la costumbre de frotarse la piel, la actividad cotidiana y cualquier otro factor que remueva el bloqueador. Sea como sea, un error grave es el suponer que se puede pasar un día completo expuesto al sol sin un retoque de esta sustancia.
La forma correcta de retocar el bloqueador
El mismo método de aplicación, respetando la cantidad apropiada, el volumen del cosmético y dejando secar o absorber adecuadamente, se toma como premisa para el retoque. La gran diferencia es que a mitad del día, ya se tiene una capa seca de esta misma sustancia en la superficie cutánea.
Para que las impurezas y los residuos de esta (así como el maquillaje y otros elementos) no interfieran con la nueva aplicación, es necesaria una limpieza tópica previa. Se pueden utilizar pañitos húmedos, pero en el caso del cutis, lo mejor es recurrir a las toallitas desmaquillantes o limpiadores faciales.
Agua y jabón es la fórmula que nunca falla, pero está combinación deja algunas impurezas y residuos, como el sebo y las grasas que no son hidrosolubles. Se puede recurrir a este método, siempre y cuando se realice una correcta limpieza facial durante la rutina nocturna, tras tomar un segundo baño.

Las falsas creencias sobre el filtro solar
Fuera de los diferentes errores antes, durante y después de aplicar el protector, también hay unas u otras que son más bien ideológicos que prácticos, pero igualmente afectan. Las ideas erróneas son casi tan riesgosas como la mala ejecución de una acción, aunque se trate de algo tan simple como un cosmético.
Existen mitos y verdades a medias dentro de lo que representa el uso de esta sustancia, que causan hábitos de aplicación que llevan a verdaderas equivocaciones. En otras palabras, un mal planteamiento sobre su función y sus capacidades, limita el saber lo que realmente de logra al utilizarlo.
La cantidad de rayos UV filtrados
La idea de que el protector es cien por ciento infalible es falsa, pero también muy contraproducente, ya que no se puede eliminar el contacto con los rayos del sol. Estos aportan a la dermis algunos beneficios, como mantener la uniformidad del tono y activar la regeneración de las células.
Si bien las consecuencias negativas de la exposición prolongada son mucho más relevantes, un tejido superficial sano requiere del contacto limitado con esta radiación. Por eso y por cuestiones tecnológicas y de innovación, ningún producto filtra la totalidad de los rayos, ya sean UVA, UVB o infrarrojos.
El de mayor potencial que posee un Factor de Protección solar (FPS) 50+, aún deja pasar una mínima cantidad de esta radiación, menor al 1% de su valor total. De hecho, el FPS de cada presentación indica cuánto filtran realmente, ya sea al absorber o al reflejar los efectos de imperceptibles del rango UV.
La explicación es un poco compleja, pero se puede reducir en que un filtro aumenta la protección natural de la melanina un número determinado de veces, la cantidad es la misma que el valor del FPS, o sea que un FPS 10, aumenta 10 veces el tiempo seguro de exposición al sol.
Reforzar la protección para cuidar de la piel
La tercera falla en las creencias acerca del bloqueador, es la de suponer que solo con proteger de los rayos UV es suficiente para cuidar de la piel y la salud tópica. Debido a esto, muchos usuarios se centran solo en las propiedades y activos protectores, olvidando los de tipo reparador o regenerativo.
Si lo que se busca es un cuidado general, amplio y diverso, pero completo, para evitar las imperfecciones y mantener una imagen hermosa y saludable, hay que hacer más. Las cremas hidratantes, tónicos y sobre todo la limpieza tópica, facial y corporal, son tan importantes como el filtro solar y su uso adecuado.
Restar importancia a las consecuencias al medio ambiente
Una gran equivocación, que va perdiendo veracidad en la actualidad, es el omitir el hecho de que los protectores solares convencionales son agentes contaminantes. Muchos de sus ingredientes afectan directamente la naturaleza y los ecosistemas, a menos que sea el protagonista de este apartado titulado Todo acerca del protector solar biodegradable
No hace falta abandonar las costumbres de siempre y cambiar de producto, pero se pueden utilizar los tradicionales de forma cotidiana, sin dejar residuos en el agua. Para los momentos en los que se recurre a este recurso para ir a la playa, lo mejor es usar un cosmético ecológico y que no afecte al ecosistema marino.