
Preparar los propios cosméticos es tendencia y en este post te proponemos hacer tu propio sérum para piel mixta.
Más allá de las modas, hacer tu propio sérum te dará un control absoluto sobre los ingredientes y su calidad, y te permitirá tener un producto de primera por un precio sensiblemente inferior al de los sérums que puedas comprar.
Si no lo tienes claro o no has probado nunca un sérum y prefieres hacerlo antes de lanzarte a fabricarlo, encontrarás nuestros favoritos, perfectos para ti, en Mejores sérums para piel mixta: nuestra selección.
Contenido de la entrada
Qué es una piel mixta
En realidad nos gusta más el nombre en inglés, que se traduce como piel combinada (combination skin), porque es mucho más claro.
Lo de «mixta» suena un poco a mezclar algo en una batidora y las pieles mixtas realmente combinan zonas con dos tipos de piel.
Lo más normal es que se trate de partes grasas (desde algo grasas a muuuuy grasas) combinadas con partes secas (desde casi normales a muuuuy secas). Esta científica descripción ? te dará una idea de la cantidad de variantes que las pieles mixtas pueden presentar.
Es el tipo de piel más común y en la mayoría de los casos las diferencias no son exageradas, por lo que es relativamente fácil tratarlas.
Cuanto más extremas son las diferencias más problemático es tratar este tipo de pieles, pero ya existen muchas soluciones para ir regulando y equilibrando la piel, así que no desesperes.
Las partes grasas suelen situarse en el centro del rostro, la conocida como zona T y que comprende la frente, la nariz y la barbilla. El resto es piel seca o con tendencia a secarse.
En ocasiones la frente no es grasa y sí seca, o la grasa se concentra sobre todo en el entrecejo.
Y, aunque el pelo -sobre todo si es graso- sobre la cara no es lo mejor, nunca es el origen del exceso de sebo en la frente o en el mentón.
Como piel combinada que es, cada una de las partes se comporta como le corresponde. El resultado es que brillos, granos y acné conviven con un cutis tirante, reseco, frágil y sensible (en realidad, lo notes o no, las partes grasas también son muy sensibles y suelen estar inflamadas).
Hay que evitar tratar una zona y descuidar otra: la mayoría de las veces la parte grasa preocupa más, porque los brillos y los granos son más visibles y antiestéticos. No obstante, es fundamental atender a todo el rostro y buscar la aproximación de los extremos para ir normalizando la piel en su conjunto.
Entender por qué un sérum

El sérum es el cosmético perfecto para cuidar la piel a fondo, y lo de «a fondo», en este caso, es literal, porque puede penetrar en la piel como ningún otro.
La combinación inmejorable de moléculas pequeñas, ingredientes potentes y una alta concentración de estos (entre el 70 y el 85%, frente a las cremas hidratantes, que tienen entre un 4 y un 10%) lo convierte en el superhéroe de los tratamientos faciales, que llega al rescate cuando se le necesita. Un cóctel magnífico.
Suelen estar compuestos por vehículos que consiguen traspasar la epidermis y llegar hasta la dermis, activos transportados por estos y, finalmente, excipientes necesarios para estabilizar y conservar la fórmula. Todos en formato muy pequeño y capaces de realizar cambios importantes en el comportamiento de la piel, en los niveles más internos, donde todo se «cuece» (donde se producen el colágeno y la melanina, el sebo y el ácido hialurónico, etc.).
Imagina un solo producto que reduzca la grasa y, al mismo tiempo, regenere la barrera cutánea de la piel seca… y que rellene tu cutis, difumine las arrugas, aclare las manchas, ilumine tu rostro…
Todo eso lo puedes conseguir con un solo sérum. Por eso lo necesitas y por eso es único.
Si quieres saber más sobre los beneficios del sérum para las pieles mixtas puedes encontrarlo en Piel mixta y sérum, la pareja perfecta.
La importancia de los ingredientes
La buena noticia es que los mejores ingredientes son los que regulan las funciones cutáneas, es decir, los que ayudan, por ejemplo, a reducir la producción sebácea donde es necesario y a estimularla donde hace falta.
Este tipo de ingredientes existen, como existen sérums para pieles mixtas realmente efectivos. El truco está, como siempre, en utilizar materias primas de calidad y para nosotros, sin duda alguna, las mejores son las de origen natural.
A estas alturas es posible hacer cosméticos excelentes sin necesidad de ingredientes que, en el mejor de los casos, no cuidan realmente la piel, y en el peor, pueden ser incluso neurotóxicos, además de irritantes, alergénicos, comedogénicos, etc.
Lo cierto es que no es posible hacer un buen sérum, efectivo de verdad, con ingredientes como las siliconas, los derivados del petróleo o los excipientes peligrosos.
Esta clase de sérums (y de cosméticos en general) parecen solucionar los problemas, porque son efectistas. Para eso están hechos. Sin embargo, a medio y largo plazo -de nuevo en el mejor de los casos- no arreglan nada y suelen empeorar la piel.
Un sistema biológico sofisticado y sutil como lo es nuestra piel no va a responder bien a ingredientes plásticos y oclusivos, tóxicos, irritantes, etc., pero sí lo hará ante compuestos con esas mismas características (sofisticados y sutiles a la vez) y, además, muy compatibles con ella (biocompatibles).
Hasta ahora, ningún derivado del petróleo ha conseguido eso, pero los ingredientes de origen natural son así en esencia y sin esfuerzo o necesidad de manipularlos.
Cada uno aporta varios beneficios a la piel y juntos logran una auténtica poción mágica. ?
Desde luego, las recetas que te vamos a proponer están todas hechas a partir de ingredientes naturales.
Tipos de ingredientes y características

Como ya hemos señalado, los ingredientes se pueden dividir en tres categorías:
- Vehículos, es decir, los que sirven de apoyo y transporte para los ingredientes activos. Son la base (como lo son en las cremas, pero en estas su proporción y el tamaño de sus moléculas son mayores) y casi siempre alguno de ellos actúa también como emulgente o emulsionante (sustancia capaz de estabilizar la mezcla de ingredientes no miscibles, como el agua y el aceite) y/o emoliente (que aporta suavidad y protección a la piel).
- Activos. Son los encargados de tratar la piel en todos los aspectos. No aparecen en grandes cantidades porque no es necesario, ya que son muy potentes e intensos. Hay sérums con muy pocos que resultan muy efectivos y sérums con muchos (a veces muchísimos) que no lo son tanto. El exceso de ingredientes puede llevar a que ninguno esté en cantidades suficientes como para hacer cambios reales, pero si son semejantes pueden mejorarse entre sí y conseguir buenos resultados.
- Excipientes. Son todos los ingredientes que se añaden (en cantidades normalmente ínfimas) para dar estabilidad a la mezcla, mantener el pH adecuado, evitar la oxidación, la proliferación de microorganismos, etc.
Hay veces que un ingrediente puede hacer varias funciones, sobre todo en productos netamente naturales y otras en las que, dependiendo de la proporción en que se utilice, tiene uno u otro cometido.
Así, el tocoferol o vitamina E es muy utilizado como antioxidante, estabilizante y conservante, en cuyo caso suele aparecer en los puestos finales del INCI. Si aparece antes es que está presente como activo, lo que no impide que, además, ayude a cuidar la fórmula (también como excipiente ayuda a cuidar la piel, aunque no tenga un efecto definitivo sobre ella).
En cuanto a las características, interesan ingredientes hidratantes, limpiadores, protectores, estimulantes, exfoliantes, antioxidantes, humectantes, seborreguladores, antiinflamatorios, antimicrobianos, cicatrizantes, regeneradores…
No te asustes: como ya hemos apuntado, un solo ingrediente natural tiene varias de estas características en mayor o menor medida, y la suma de varios logra una sinergia perfecta.
Haciendo sérum casero

Nuestras propuestas van a fundamentarse en sérums de base oleosa.
No te asustes: la piel es enormemente lipofílica, así que los sérums aceitosos penetran muy bien y si no son comedogénicos no obstruyen los poros.
Es un error común pensar que los aceites están reñidos con las pieles grasas, cuando la realidad es que un buen número de ellos son grandes aliados de estas.
No tienes más que hacer la prueba para verificar lo que te decimos. ?
Utilizaremos aceites vegetales como vehículos o portadores y extractos o aceites esenciales como activos.
Los extractos no son realmente aceites, aunque se mezclan muy bien con estos. Son, como su nombre indica, el producto de la extracción de esencias de vegetales de todo tipo y de una o varias partes de los mismos: raíces, semillas, frutos, hojas, flores, etc.
¿Por qué base oleosa? Porque no necesitan más excipientes que los que ya, de forma natural, llevan incorporados las esencias. Son duraderos y muy efectivos. Los aceites ayudan a la penetración fácil y rápida de todos los principios activos.
Los de base acuosa necesitan que se les añadan conservantes, estabilizantes, etc., son más complicados de elaborar en casa y tienen una vida media más corta.
Los aceites vegetales, que son los que se utilizan en mayor cantidad, se denominan portadores porque sirven para llevar los principios activos de las esencias hasta las capas profundas de la piel.
Pero estos aceites tienen también numerosas y maravillosas propiedades para el cuidado y la mejora de la piel.
Teniendo la piel mixta solo tienes que asegurarte de que el que utilices sea no comedogénico, es decir, que no obstruya los poros. Afortunadamente, la mayoría cumple este requisito.
Se extraen normalmente de los frutos y/o de las semillas de las plantas, son muy compatibles con la piel, penetran muy bien y rápidamente sin dejar residuos y son el vehículo ideal para las esencias.
Estas son muy concentradas y potentes, por lo que no siempre se pueden aplicar directamente sobre la piel debido a su alta concentración de activos, que las hace potencialmente irritantes a dosis no controladas.
Aceites y esencias juntos hacen un binomio perfecto para tratar la piel de forma integral, segura y muy efectiva.
Como sabemos que normalmente, si tienes la piel mixta, te preocupan las zonas grasas, vamos a poner especial atención y proponerte aceites y esencias seborreguladoras, es decir, capaces de equilibrar la secreción natural de sebo de la piel, estimulándola en las zonas secas e inhibiéndola en las más grasas.
Material necesario para hacer tu sérum casero

No necesitas demasiado material, como podrás comprobar.
Asegúrate de que los ingredientes que adquieras sean de buena calidad. Aunque no es necesario gastar un dineral, desconfía de los productos muy baratos porque ni los buenos aceites vegetales ni las esencias suelen serlo (ni tienen por qué ser muy caros). Estas últimas tienen precios más elevados y se suelen comprar en frascos pequeños, pero recuerda que se utiliza muy poca cantidad en cada ocasión, así que cunden mucho.
Haz tus sérums en un sitio despejado, protege las superficies (algunas esencias son, como ya te hemos dicho, muy fuertes y si cae una gota y no te das cuenta puede dejar marca) y ponte guantes desechables para trabajar.
Necesitarás un frasco de cristal oscuro (no uses plásticos blandos) con gotero o con un aplicador de bombeo airless de 60 ml, un embudo pequeño y poco más.
Que el frasco sea oscuro u opaco es importante porque los aceites vegetales, pero sobre todo, los esenciales, son muy susceptibles a la luz, que puede degradarlos.
Limpia y seca bien todos los materiales antes de empezar.
Guarda siempre tanto las materias primas como los sérums en un lugar fresco, oscuro y seco.
No hagas demasiada cantidad de una sola vez, sobre todo al principio, hasta que vayas adquiriendo soltura.
Si tus esencias no tienen un buen sistema de aplicación, hazte con un gotero largo y bueno, de cristal. Si no, ante la duda, es mejor quedarse algo corto a que te pases con las dosis: lo primero tiene solución y lo segundo solo puedes arreglarlo añadiendo más de todo (aceite/s portador/es y otras esencias).
Recetas de sérum casero para pieles mixtas

Hacerlas es tan fácil como agregar los ingredientes en tu frasco, cerrarlo bien y agitar la mezcla hasta que sea homogénea.
Sérum para tratar el acné de la piel mixta
- 50 ml de aceite de albaricoque o 25 ml y 25 ml de aceite de cáñamo.
- 10 gotas de aceite esencial de lavanda.
- 10 gotas de aceite esencial de salvia.
- 3 gotas de aceite esencial del árbol del té.
- 2 gotas de aceite esencial de orégano.
Sérum para cuidar la piel mixta y devolverle un aspecto radiante
- 50 ml de aceite de jojoba o 25 ml y 25 ml de aceite de rosa mosqueta o de argán.
- 20 gotas de aceite esencial de sándalo.
- 10 gotas de aceite esencial de lavanda.
- 10 gotas de aceite esencial de limón.
- 5 gotas de aceite esencial de pachulí.
Sérum antiedad para pieles mixtas
- 25 ml de aceite de argán.
- 25 ml de aceite de rosa mosqueta.
- 10 gotas de aceite esencial de geranio.
- 10 gotas de aceite esencial de ylang-ylang.
- 5 gotas de aceite esencial de corteza de cedro.
Sérum de noche para pieles mixtas
- 25 ml de aceite de onagra.
- 25 ml de aceite de semillas de uva.
- 10 gotas de aceite esencial de bergamota.
- 10 gotas de aceite esencial de ylang-ylang.
- 5 gotas de aceite esencial de neroli.
A continuación te ofrecemos un análisis de algunos aceites portadores y esencias especialmente indicados para pieles mixtas, pero no son los únicos.
Si te gusta, puedes investigar y añadir portadores y extractos de tu cosecha.
Para que puedas hacer el sérum que quieras solo debes recordar que las proporciones son de 25 gotas de aceites esenciales por cada 50 ml de aceites portadores.
Aceites portadores para pieles mixtas

Son ricos en vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, que las pieles mixtas agradecen especialmente porque la regenera, les aportan elasticidad e hidratación sin engrasar ni irritar.
En un grado mayor o menor, también contienen antioxidantes.
Por supuesto que debes buscarlo de calidad, prensados en frío, no procesados (como el de oliva virgen extra) y sin aditivos. Así, el de girasol de cocina no sirve, pero el de girasol prensado en frío y no procesado sí. Es más caro que el que se usa para cocinar, sin duda, pero mantiene todas sus propiedades.
Aceite de jojoba
El aceite de jojoba proviene de las semillas de la jojoba y tiene un delicado aroma a nuez. Técnicamente, la jojoba no es un aceite, sino una cera con poderosas propiedades hidratantes.
Es el que presenta características más similares al propio sebo de la piel, lo que le convierte en el más compatible con esta, pero sus beneficios no se quedan ahí.
Hidrata, humecta, aporta flexibilidad, resistencia y es un gran seborregulador no comedogénico.
Aceite de semillas de uva
Se ha hecho un hueco gracias a sus muchas propiedades: es un potente antioxidante, penetra con facilidad, es ligero, no comedogénico y está especialmente indicado para pieles grasas, ya que ayuda a regular la producción de sebo.
Hidrata, rejuvenece, es antiiflamatorio y mejora las manchas cutáneas.
aceite de cáñamo
Regula la producción sebácea y al mismo tiempo, gracias a su poder hidratante y humectante regenera las pieles secas. ¿A que suena bien?
Es antiinflamatorio, antioxidante, calmante y muy suave con las pieles sensibles, con dermatitis y otras afecciones (que puede ser el caso tanto de una piel seca como de una grasa).
Su alto contenido en ácidos grasos omega 3 y 6 le hace especialmente útil y efectivo para tratar las pieles maduras y/o castigadas.
aceite de semilla de albaricoque

Es realmente delicado con la piel y rico en ácidos grasos. Penetra muy bien, devolviendo elasticidad y luminosidad a las pieles secas, hidratando y humectando en profundidad.
Es regenerador, limpiador y antiséptico, perfecto también para las zonas grasas (es no comedogénico).
Protege del sol y nutre la piel, ayudando a difuminar las arrugas y dar firmeza al rostro.
aceite de almendras dulces
Es uno de los más utilizados tanto en cosmética como para masajes, por sus muchas propiedades y lo amable que es con las pieles más sensibles.
Hidrata, humecta, cuida y ayuda a regenerar la barrera cutánea, es antiinflamatorio, muy nutritivo y no comedogénico.
aceite de argán
Otra maravilla para todo tipo de pieles, especialmente para las maduras o muy castigadas.
Destaca por su capacidad para combatir los radicales libres (antioxidante) y devolver a la piel tersura, elasticidad y luminosidad. Se le conoce como el oro líquido.
aceite de girasol
Otro gran aliado de la piel no comedogénico. Hidrata y regenera la barrera cutánea, es antiinflamatorio, rico en ácidos y un gran protector que evita las infecciones al mantener a los patógenos alejados.
Es antioxidante y protege de los efectos nocivos de la exposición solar.
Penetra con gran facilidad, es no comedogénico y perfecto para retirar el maquillaje sin irritar ni dañar la piel.
Aceite de rosa mosqueta
No podía faltar este clásico del cuidado cutáneo.
Es un gran regenerador, cicatrizante y antioxidante, perfecto tanto para las zonas secas e irritadas como para las grasas. Hidrata, protege del sol, es no comedogénico y maravilloso para pieles maduras por su alto contenido en vitamina A (retinol) y C. Rejuvenece la piel y elimina manchas y marcas.
aceite de onagra

Perfecto tanto para pieles grasas, a las que ayuda a reducir el acné, los granos y los brillos, como para pieles secas y/o sensibles: es aniinflamatorio, calmante, hidratante, nutritivo, reestructura las fibras de colágeno, dando firmeza y elasticidad a la piel y es no comedogénico.
Esto solo es una muestra de los más utilizados. Existen muchos otros que puedes probar en las recetas que te hemos sugerido, si quieres cambiarlos.
Esencias o extractos para pieles mixtas
Como ya te hemos indicado, se utilizan en cantidades muy exiguas ya que con unas cuantas gotas es más que suficiente para que tengan efectos magníficos en la piel.
Aceite esencial de Ylang Ylang
Este aceite regula la producción del sebo natural de la piel al mismo tiempo que estimula el crecimiento celular y la elasticidad de la piel, siendo perfecto para la piel mixta que, además, es propensa a brotes.
Tiene un olor muy agradable, es humectante, antiinflamatorio y mejora la microcirculación cutánea.
aceite esencial de geranio
Perfecto para las pieles mixtas por su capacidad de regular la producción sebácea, es un gran limpiador celular, antimicrobiano y desinfectante (lo necesitas en todo tu rostro), levemente astringente, hidratante y suavizante que mejora el tono de las pieles maduras aportando elasticidad y brillo natural.
Es antioxidante, cicatrizante, elimina manchas y marcas y es muy fragante.
aceite esencial de salvia
Tonifica y calma la piel, pero está en esta lista por sus capacidades seborreguladoras, antiinflamatorias, de regeneración de los tejidos, curativas, cicatrizantes y astringentes.
Aceite esencial de corteza de cedro
Este aceite es beneficioso para pieles grasas y secas por igual (¡hola, piel mixta! ?). Mejora la salud general de la piel, es un gran desinfectante y protector, tonifica, evita la descamación, calma, reduce la inflamación, limpia y reafirma la piel.
Aceite esencial de Neroli

Es un aceite maravilloso para usar en pieles mixtas que se obtiene de las flores del naranjo amargo (azahar).
Limpia a la vez que tonifica, equilibra el sebo, desinfecta, es un gran calmante y antiinflamatorio, que aporta una fragancia suave, muy agradable y relajante.
De hecho, relaja los músculos faciales, mejorando las arrugas y retrasando su aparición.
Mejora la microcirculación, la cicatrización e iguala la piel aportando suavidad.
Aceite esencial de lavanda
La lavanda no debe pasarse por alto cuando se trata del cuidado de la piel. Parece estar por todas partes y servir para todas las pieles, porque es así.
Promueve la cicatrización de la piel, calma, reduce la inflamación y la irritación, desintoxica y reafirma el cutis. Y sí, por supuesto que regula la grasa.
aceite esencial del árbol del té
Es un antiséptico muy eficaz que, sin embargo, es delicado con la piel sensible. Pese a ser muy potente, es también muy seguro y puedes incluso aplicarlo directamente sobre la piel si, por ejemplo, tienes granos o acné rebeldes.
Antiinflamatorio, calmante, refrescante, limpiador, equilibra el pH y el sebo de forma muy eficaz.
Aceite esencial de bergamota
Utilizado cada vez más por sus excelentes propiedades como antiséptico potente y delicado a la vez, mejora notablemente las zonas grasas y es suave con las secas. Es antiinflamatorio, calmante, cicatrizante y muy antioxidante.
Puede producir fotosensibilidad en la piel, así que es mejor restringir su uso a las noches.
aceite esencial de orégano
Estamos ante uno de los aceites esenciales más potentes y un arma mortal contra infecciones de todo tipo, con efectos antibacterianos y antifúngicos increíbles.
Elimina imperfecciones, es antiinflamatorio, anestésico (muy calmante), refuerza el sistema inmune de la piel y es antioxidante.
Nunca lo apliques directamente sobre la piel porque es tan fuerte que puede irritar mucho.
Debes mantenerlo alejado de las mucosas (en estado puro) y utilizarlo en las dosis recomendadas, aunque te parezcan muy pequeñas, porque con muy poco es más que suficiente para que tu piel lo note.
No dejes que la anterior advertencia, que es obligada, te asuste: puede ser uno de tus mejores aliados.
Aceite esencial de manzanilla

Otro que resulta perfecto para las pieles mixtas por su capacidad para tratarlas y mejorarlas en conjunto.
Comparte las propiedades de los demás: antiinflamatorio, calmante, hidratante, desinfectante y cicatrizante.
Aceite esencial de sándalo
De él vamos a destacar sus propiedades antisépticas y de rejuvenecimiento de la piel gracias a su alto contenido en antioxidantes. Tiene un suave olor que resulta muy grato.
Aceite esencial de limón
Un aceite perfecto para pieles mixtas: limpia, exfolia, es antimicrobiano y antimicótico, antioxidante, renovador celular, reductor de marcas y manchas, protector de la piel, hidratante y antiacné.
Tienes que tener especial cuidado con él porque puede ser irritante (pruébalo, pero nunca directamente sobre la piel, sino mezclado) y es definitivamente fotosensibilizador, así que utilízalo solo por la noche.
Aceite esencial de pachulí
Suave y firme a la vez, reduce la inflamación, desinfecta, trata tanto los problemas de las pieles secas como los de las grasas, rejuvenece e hidrata, relaja los músculos, es calmante, regenerador celular, mejora y acelera la cicatrización, reduce las manchas y modera la generación de sebo.
De nuevo te damos algunas opciones, pero hay muchas más esencias que pueden servirte.
Si te gusta hacer tu propio sérum y le vas cogiendo el tranquillo, lánzate a experimentar por tu cuenta. Eso sí, sé prudente y prueba el producto antes de aplicarlo a todo tu rostro.
¿Tienes la piel especialmente sensible? Empieza con un sérum suave, reduciendo las cantidades que te proponemos de esencias y vete aumentándolas a medida que veas que tu piel las tolera sin problemas.
Cuando detectes que un ingrediente no te va, ya sea por el olor o porque te produce alguna reacción, cámbialo por otro. Cada piel es un mundo, pero hay muchas opciones y si encuentras tu sérum ideal estarás feliz con los resultados.
Es posible que al principio notes algunas sensaciones como cierto calor, un cosquilleo, etc. Son normales y desaparecen. No las confundas con reacciones fuertes y/o agresivas antes las cuales debes retirarlo de tu rostro lo antes posible y cambiar de fórmula.
Siempre, haz una prueba en una pequeña zona de tu rostro y espera uno o dos días para asegurarte de que no hay irritación ni reacción alérgica.
Cómo aplicar el sérum
No es que sea algo complicado, pero sí que hay que tener en cuenta algunos puntos.
- Aplícalo siempre sobre la piel muy limpia.
- Si dejas algo de humedad residual sobre el cutis el sérum penetrará mejor, sobre todo si es de base acuosa.
- Pon poca cantidad (entre tres y cinco gotas) y añade más si lo necesitas.
- Si quieres que tu sérum oleoso penetre mejor puedes calentarlo antes frotándolo entre tus manos o dedos.
- No hace falta que lo extiendas como una crema, sino que ayudes a que penetre en la piel. Si el sérum es oleoso, puedes extenderlo un poco, pero si es acuoso es mejor que lo apliques con pequeños toques de las yemas de los dedos o presionando suavemente con las palmas de las manos (este sistema también sirve para sérums con base aceitosa, claro).
- Una vez aplicado, deja que la piel lo absorba del todo antes de ponerte la hidratante.
- Si te has excedido en la cantidad y te queda la piel algo pringosa, retira el sobrante con un poco de tónico y un algodón, con ligeros toques en las partes afectadas.
- Lo mejor es usarlo tanto de día como de noche: puedes utilizar el mismo en ambas ocasiones o aprovechar la noche para aplicarte uno un poco más intenso, que ayude a la piel en sus labores de regeneración nocturna.
¡Esperamos que este artículo te resulte útil y que disfrutes mucho haciendo y usando tus sérums caseros!