Cremas hidratantes, sérum, tónicos faciales, productos antiedad, cosméticos antiarrugas, tratamientos y otros métodos que parecen vitales, deben estar en segundo plano. Hay algo más importante que todas las técnicas mencionadas antes muchas otras, igualmente conocidas y que parecen tan necesarias.

Limpiar el rostro siempre va primero, tanto en orden como en importancia, ya que de esto depende que las impurezas no hagan estragos en la superficie de este tejido. Del mismo modo, ninguna sustancia se adaptará a la dermis pues no será absorbida correctamente, si está se encuentra sucia y maltratada.
Se deben eliminar las impurezas, microorganismos y elementos contaminantes, pero no es una obligación recurrir a algún cosmético complejo y profesional para esto. Es posible que la limpieza se realice con un método natural, sencillo y casero, pero igualmente efectivo, si se hace correctamente.
Son embargo, el éxito de la alternativa naturista tiene mucho que ver con la forma en que se realiza el ritual de limpieza, dentro de una rutina facial, así como la técnica utilizada. Una de las más recomendadas, es la que se basa en dos fases, una oleosa y otra líquida o acuosa, que pueden encontrar como protagonista de La práctica de la doble limpieza facial

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Rutina completa para mantener el cutis limpio
Aunque se puede limpiar el rostro con bastante facilidad, conseguir resultados adecuados requiere de un esfuerzo mayor, prestando atención y aumentando la atención. Por eso, lo primero que se vende hacer es una limpieza profunda, utilizando agua limpia, preferiblemente destilada y jabón o gel limpiador.
Lavar el rostro es tan importante como hacer lo mismo con el cuerpo, por lo que, si se toma un baño de manera recurrente, hay que hacer lo mismo con la piel del cutis. El efecto detergente del gel o el jabón, elimina microorganismos infecciosos, mientras que las bacterias son removidas gracias a la capacidad antibacterial.
Luego de esto, una práctica que se recomienda realizar al menos una vez por semana, en el caso de la dermis seca, pero no más de dos veces a la semana si es tipo grasa. Se trata de la exfoliación, una técnica cosmética sencilla, que elimina las impurezas alojadas y retenidas en el interior de los poros.
Se pueden elaborar exfoliantes caseros, así como mezclas micro exfoliantes, que no tienen la misma potencia, por lo que se pueden usar a diario sin riesgos de irritación o molestias. Algunos de los limpiadores presentados en este artículo, cuentan con ingredientes que tienen esta propiedad.
Lo siguiente es opcional, pero muy recomendado por los especialistas en cosmética, para mantener a raya las obstrucciones de los poros y folículos pilosos. El baño de vapor es una estrategia ideal para dilatar los poros, pero tampoco se puede realizar más de una vez a la semana, sin importar el tipo de dermis.
Es muy sencillo, solo requiere calentar agua en una olla hasta que comience a hervir, para luego apagarla y acercar el rostro a unos 30 centímetros del agua caliente. Se debe utilizar un paño sobre la cabeza, que tape la olla, para que el vapor no escape y viaje directamente hasta el cutis.
En el caso de sufrir de comedones, ya sean abiertos o cerrados, estos se pueden extraer, también de forma opcional, ya que la limpieza recurrente ayuda a eliminarlos. La exfoliación que limpia los poros, junto al baño de vapor que los abre y dilata, facilita mucho la tarea de eliminar puntos negros y granitos.
Muchas personas lo hacen con los dedos, pero antes hay que lavar muy bien las manos y utilizar algún gel desinfectante, para prevenir cualquier infección. Lo más seguro es utilizar alguna herramienta cosmética para esta tarea, así como gasas antisépticas.
Siguiendo estos pasos de manera rutinaria, se puede sacar el máximo provecho al uso de los limpiadores, ya sean industriales o profesionales, como los caseros de esta lista. Del mismo modo, otros elementos de la rutina de belleza facial son igualmente importantes para mejorar los resultados.
El tónico facial es el que realmente está asociado a la limpieza, ya que este ayuda a cerrar los poros, una vez se ha exfoliando, se han dilatado y se han eliminado los comedones. Por último, la hidratación diaria, a cargo de una buena crema humectante, garantiza la nutrición adecuada para la salud tópica.

Métodos sencillos para limpiar la piel del cutis
Uno o dos ingredientes, que posean los activos y las capacidades requeridas para esta tarea, suelen ser suficientes para mantener el cutis limpio, si se sigue una buena rutina. La elección de los mejores para nuestro cutis, de entre los presentados en esta lista, depende sobre todo de conocer todo acerca de El cuidado de la piel y sus necesidades básicas
Cuando la dermis no tiene problemas, como exceso de secreción sebácea, resequedad o mucha sensibilidad, no hace falta más que utilizar alguno de estos métodos. Si no es el caso, lo mejor es recurrir a las recetas que veremos más adelante, ya que poseen un mayor poder en la limpieza facial.
Aceite de coco
Sin duda uno de los más utilizados en la cosmética naturista, el óleo extraído de este fruto tiene todo lo necesario para limpiar, pero solo cuando el cutis es tipo seco. No posee una gran capacidad sebo reguladora, ni ayuda a controlar la humedad de la piel grasa, así que no se recomienda para esta clase o la mixta.
Por otro lado, se trata de un recurso de urgencia, algo que se puede tener siempre a mano, en caso de no contar con ninguno de los recursos de esta lista. Con esta descripción, parecer ser el eslabón débil de la cadena, pero no se puede subestimar el poder que tiene para eliminar impurezas y suciedad.
Si el aceite es muy espeso, o viene en presentación sólida, como manteca de coco, es necesario prepararlo previamente, calentando un poco a baño María. Simplemente se coloca un bol con la manteca sobre una olla con agua, sin tocar el líquido y se pone a fuego medio, hasta que esta se derrita.
Avena en polvo y yogurt
Si no es posible recurrir a la exfoliación cuando se recomienda, siempre se puede aprovechar la oportunidad para usar una mezcla que haga esta tarea de forma suave y ligera. La harina de avena, o en polvo, posee partículas bastante pequeñas, que no irritan el tejido, pero ayudan a disolver las obstrucciones.
El yogurt, por otro lado, contiene una inmensa cantidad de ácidos grasos, ya que se trata de un derivado de la leche, elaborado gracias a su combinación con otros ingredientes. Tiene una potencia despigmentante a tener en cuenta, pero más que eso, es ideal para eliminar residuos y células muertas.
Leche y miel
Hablando de los lácteos, nada mejor que el componente original, la leche, rica en ácido láctico y otros compuestos, cuyos activos cumplen con un papel importante en la limpieza. Sin embargo, su verdadero papel protagónico es en la nutrición tópica, así como en la reducción de la producción de sebo.
Junto a la miel, son dos de los elementos naturales más recomendados para tratar la dermis grasa, por su capacidad sebo reductor, así como por la humectación que aportan. Hidratan pero sin añadir agua al tejido, por lo que, además de prevenir el exceso de sebo, reducen su acumulación.
Esta mezcla es muy popular dentro de la cosmética naturista, ya que cuenta con propiedades antiarrugas, antimanchas, nutritivas y antibacteriales en combinación. Junto a todo esto, no podemos olvidar que es muy buena para eliminar impurezas, restos de maquillaje y otros residuos contaminantes.
Limón y miel
Ya se dio a conocer las capacidades de la miel, pero su combinación con el limón, hace que este método de limpieza facial tome un rumbo completamente diferente. En este caso, se añaden las virtudes que aporta la vitamina C, los ácidos cítricos, los descongestionantes y su poder desinfectante.
Esto hace de la combinación de miel y limón una de las mejores para abrir y dilatar los poros de forma natural, lo que permite eliminar las obstrucciones y sacar los comedones. Cuando se busca tratar la piel que sufre de acné, puntos negros y espinillas, este es un método de preparación perfecto entre estos 5 métodos naturales para limpiar el rostro
Sin embargo, no hay que olvidar que el cítrico del limón puede ser un poco fuerte, por lo que no se recomienda aplicar esta combinación en la dermis sensible. Del mismo modo, hay que evitar utilizarla en zonas como el contorno de ojos, así como en puntos afectados por dermatitis, lesiones y quemaduras.
Aceite de oliva y té verde
Finalmente, una mezcla que en sí misma se puede considerar uno de los limpiadores bifásicos más simples dentro de las alternativas naturistas, por sus características. El aceite de oliva hace el papel de la fase oleosa, mientras que el té verde, ideal para limpiar los poros obstruidos sin exfoliar los, la líquida.
Como cualquier producto que une estas dos partes tan difíciles de combinar, se debe mezclar y revolver muy bien antes de aplicarlo, para que ambas fases se integren. Una persona con cutis tipo mixto, que busca una fórmula para tratar la totalidad del rostro, podrá aprovechar esta combinación a la perfección.

Mezclas elaboradas con mayor eficacia
Los verdaderos protagonistas en la limpieza facial casera son las recetas, elaboradas a partir de la combinación de ingredientes, con las medidas justas para mantener la armonía. La preparación de este tipo de mezclas siempre suele ser muy sencilla, por lo que se puede realizar con algo de sentido común.
No solo funcionan en el caso de que los métodos anteriores no surtan efecto, sino que cualquier persona puede pasar directamente a probar cualquiera de estas. Aún así, la elección debe realizarse del mismo modo antes mencionado, ya que depende de las características y necesidades de la piel.
Receta con función exfoliante
- 1 cuarto de taza de avena entera.
- 1 cuarto de taza de arcilla o caolín.
- 2 cucharadas de almendras finamente machacadas.
- 1 cucharada de aceite de almendras.
- 1 cucharada de flores secas (rosa, lavanda y caléndula).
- 10 gotas de aceite esencial de lavanda.
- 5 gotas de esencia de rosas para aromatizar (opcional)
Elaboración:
Para esta preparación es necesaria una máquina para moler especias, aunque tradicionalmente se hace en un molino de piedra o un molcajete. Sea cual sea el método, se deben introducir las almendras, las flores secas y la avena hasta conseguir un polvo que no sea muy fino ni compacto.
No debe parecer harina, ya que esta, como dice su nombre, es realmente una estrategia exfoliante, solo que los ingredientes también tienen propiedades limpiadoras. En un recipiente de vidrio, se mezclan los aceites junto con la arcilla, removiendo bien para formar una especie de barro denso.
A este resultado se le añade la combinación de polvos, lo que resultará en una pasta o masa espesa, fácil de aplicar, pero aún sin la textura requerida para una exfoliación. Esto se consigue simplemente dejando reposar la mezcla unas horas, para que las partículas de polvo absorban los óleos y sus activos.
Se puede utilizar de dos maneras, como limpiador, esparciendo un poco del resultado en el rostro y dejando actuar unos minutos, antes de retirar con abundante agua. Para usarlo como mascarilla exfoliante, se esparce por toda la superficie del cutis, realizando suaves masajes con las yemas de los dedos.
Una vez comienza a sentirse más pesada y espesa, de debe dejar durante un periodo de tiempo más largo, para que los óleos comiencen a evaporarse poco a poco. Esto hará que la mascarilla se seque, completando así su tarea exfoliante, antes de retirarla igualmente con agua teniendo en cuenta estos 15 errores comunes que se cometen al lavarse la cara
Limpiador bifásico casero
- 1 cuarto de taza de té de manzanilla.
- 1 cuarto de taza de jabón líquido de Castilla.
- 1 cucharada de aceite de almendras dulces.
- 8 gotas de aceite esencial de lavanda.
- 3 gotas de aceite de vitamina E o el contenido de media cápsula.
Elaboración:
Lo primero, en caso de no contar con jabón de Castilla líquido, se puede elaborar con el mismo en polvo, mezclando con un poco de agua para ayudarlo a disolver. Lo mismo cuenta si se adquiere el jabón en barra, que se puede triturar hasta obtener un cuarto de taza y disolver en agua.
Es importante no revolver ni batir el agua mientras se disuelve el activo detergente, para no estimular los tensioactivos y crear espuma, que no es necesaria para la receta. Una vez se tiene preparado el jabón hay que hacer la infusión, simplemente calentando un poco de agua con la bolsita de té o las hojas.
La cantidad depende de cuan concentrada se desee la fórmula limpiadora, pero se recomienda utilizar la medida estándar de una taza de agua por cada bolsita o puñado de flores. Simplemente de utiliza un cuarto de taza para la mezcla, por lo que el resto se puede tomar a gusto.
Con todo listo, simplemente se deben combinar todos los ingredientes en un bol, preferiblemente de vidrio o de metal, ya que no se recomienda usar el plástico. Se debe dejar enfriar por completo antes de aplicar en el rostro, ya que esta fórmula es bastante líquida y requiere de la ayuda de un algodón.
Combinación de óleos naturales
- 2 cucharadas de aceite de almendras dulces.
- 1 cucharada de aceite de oliva.
- 6 gotas de aceite esencial de lavanda.
- 6 gotas de aceite esencial de rosas.
Elaboración:
Tomando como punto de partida la receta anterior, que puede ser la segunda fase dentro de la técnica de la doble limpieza facial, esta, al ser oleoso, sirve como la primera parte. Por ende, si se preparan ambas, se puede llevar a cabo una de las mejores estrategias cosméticas de la actualidad.
La elaboración de una combinación de aceites es la más simple de toda la lista, ya que no se requiere de diluir, calentar, disolver o preparar ninguno de sus ingredientes. Simplemente se toma una taza o un bol pequeño, donde se añaden cada uno de los óleos para mezclarlos entre si.
Para que el resultado sea uniforme, hace falta revolver con ímpetu, pero sin demasiado esfuerzo, ya que no se tiene ningún elemento líquido en la fórmula. Esta combinación es muy buena para piel grasa o mixta, pero se puede reemplazar el aceite de almendras por uno de jojoba para tratar la tipo seca.
Mezcla concentrada para dermis grasa
- 1 cuarto de taza de miel.
- 1 cuarto de taza de agua de rosas o cualquier extracto floral.
- 2 cucharadas de jabón líquido de Castilla.
- 1 cucharadita de aceite de aguacate.
- 12 gotas de aceite esencial de lavanda.
Elaboración:
La piel tipo grasa es, sin duda alguna, la más difícil de limpiar dentro de la clasificación tópica, a causa de la acumulación de sebo por la producción excesiva. Las impurezas que se adhieren a este también son un problema, por lo que hace falta una combinación dónde la clave sea la potencia limpiadora.
Se debe eliminar el factor humectación, hidratando a partir de elementos emolientes, como los que aportan los extractos florales y el aceite esencial de lavanda, junto a la miel. Por otro lado, tampoco se debe olvidar lavar el rostro con regularidad, para controlar el sebo, como se explica en La importancia de lavar el rostro dos veces al día
Aquí se debe tratar el jabón de Castilla del mismo modo que en la receta anterior, teniendo en cuenta disolverlo con suavidad, calentando un poco el agua de ser necesario y sin batir. El aceite de aguacate, gracias a su propiedad astringente, es perfecto para controlar las espinillas, por lo que es el mejor ingrediente para tratar casos de acné.