
Si vives en el mundo has oído hablar del ácido hialurónico y de sus increíbles propiedades, aunque no tengas en realidad muy claro qué es ni para qué sirve concretamente (a veces oímos cosas tan vagas como: «ingrediente antiedad», «acaba con las arrugas», etc.)
En este post te vamos a contar qué es, para qué sirve, por qué es perfecto para un sérum y cómo puedes hacer algunas recetas de sérums caseros que lo contengan.
Para saber más de este ingrediente te remitimos a nuestro artículo sobre el ácido hialurónico, en el que ampliamos la información.
Si ya lo conoces y estás deseando ponerte manos a la obra, puedes ir directamente a las recetas. ¡Disfrútalas!
Contenido de la entrada
Saber qué es el ácido hialurónico
Químicamente, el ácido hialurónico es una agregación de varias moléculas simples de azúcar, como la N-acetilglucosamina y el ácido glucurónico, entre otras.
Fisiológicamente podemos encontrar ácido hialurónico libremente bajo la superficie de la piel. Al estimular la síntesis del colágeno provoca la renovación del tejido conectivo, manteniendo por más tiempo la tersura, la elasticidad y la hidratación de la piel.
Pero su característica más impresionante es que es capaz de captar y retener humedad en cantidades increíbles: cada molécula puede retener el equivalente a 1000 veces su peso. No está mal.
Con la edad y/o con la sobreexposición al sol la producción de AH se va haciendo más lenta y menos efectiva, siendo una de las causas de la aparición de las arrugas y otras manifestaciones del envejecimiento cutáneo.
De hecho, la aparición de arrugas puede estar relacionada con el debilitamiento de la densa red de ácido hialurónico típica de la juventud; después de los 40 años, esta red se debilita debido a una desaceleración en la producción endógena (propia).
En este momento podemos acudir a las increíbles propiedades del ácido hialurónico para frenar e incluso revertir en parte este declive.
De hecho, el ácido hialurónico es un ingrediente activo realmente valioso y necesario, que consigue redensificar la piel, eliminar arrugas y reactivar la producción del mismo en nuestro organismo, retrasando su deterioro.
Al contrario de lo que podría pensarse por el nombre, el ácido hialurónico no es un ácido sino una sal disuelta en agua (hialuronato de sodio ). Al ser un polisacárido su estructura particular le permite unirse a numerosas moléculas de agua y retenerlas, contribuyendo así al mantenimiento de la hidratación y la elasticidad de la piel, difuminando las arrugas, reduciendo y retrasando la aparición de otros signos de envejecimiento, como manchas, pérdida de firmeza, sequedad y piel apagada, marcas…
Para entender cómo funciona y cuáles son los beneficios que aporta a nuestra piel, demos un paso atrás y veamos -muy por encima- cómo trabaja la piel.
Estructura de la piel

En la piel encontramos tres capas, divididas a su vez en subcapas, que presentan diferentes estructuras y cumplen distintas funciones.
En general se puede decir que la función principal de la piel es protegernos de agentes externos como las bacterias, de golpes y traumas y mantener nuestro equilibrio térmico a través de las glándulas sudoríparas presentes en toda la superficie de nuestro cuerpo.
Partiendo desde la parte exterior encontramos la epidermis, cuya subcapa exterior se denomina capa córnea, la dermis y la hipodermis, también llamada capa subcutánea.
La epidermis a su vez está formada por múltiples y diferentes capas, cada una de las cuales está formada por células llamadas queratinocitos, que nacen de la capa más profunda y van migrando hasta la más externa, en un proceso de diferenciación (cambio celular) que les lleva finalmente a perder el núcleo y convertirse en corneocitos, células muertas que acaban desprendiéndose por descamación (se van cayendo de forma imperceptible).
Esta zona es la más difícil de superar para cada principio activo, ya que está formado por células muy cohesinadas entre sí y carece de capilares sanguíneos.
En cambio, en la dermis, que es la capa de tejido conectivo directamente debajo de la epidermis, sí encontramos terminaciones nerviosas, capilares sanguíneos, bulbos pilosos y glándulas sebáceas.
Esta capa es más gruesa que la anterior, pero tiene menos subcapas y actúa como enlace o puente entre la epidermis y el resto del organismo a la vez que proporciona a la primera la nutrición que necesita.
La hipodermis está constituida principalmente por tejido adiposo, una especie de coraza grasa que protege al cuerpo de traumas y otros posibles daños, y que también actúa en la regulación de la temperatura corporal.
La función del sérum
La mayor parte de los procesos que intervienen en la salud de la piel tienen lugar en la dermis y están, por lo tanto, fuera del alcance de la mayoría de los cosméticos.
¿Por qué? Porque sus moléculas no consiguen traspasar la epidermis. De hecho, no consiguen traspasar más que los estratos más superficiales de esta.
Para conseguirlo haría falta un compuesto cuyas moléculas fueran tan pequeñas que no encontraran resistencia alguna: el śerum.
Si ya has usado sérum antes habrás comprobado que desaparece de la superficie de la piel casi inmediatamente, y es así porque viaja rápidamente a las capas más profundas sin encontrar ningún obstáculo.
Esta misma condición hace que no pueda estar hecho con ingredientes oclusivos (que atasquen los poros).
Para sacar todo el partido a esta capacidad se hacen con una gran proporción de activos (más del 70%) que, además de ser muy potentes interactúan entre sí, incrementando sus propiedades juntos.
El ácido hialurónico en el sérum

En cuanto a su química, podemos distinguir diferentes tipos de ácido hialurónico que varían según el peso molecular (tamaño de sus moléculas):
- Alto peso molecular, con dimensiones entre 1800 y 3000 kDa (kilo Dalton). Sus moléculas no consiguen pasar más allá de la epidermis, pero esto permite que actúe sobre la superficie realizando una acción hidratante y filmógena que evita que el agua presente de forma natural en la piel se evapore.
- Peso molecular medio, con moléculas de entre 1000 y 1800 kDa. Este tipo se absorbe con mayor facilidad incluso y, aunque no consigue llegar a las capas más profundas, sí lleva y retiene el agua en las capas medias, manteniendo su hidratación.
- Peso molecular bajo (entre 10 y 1000 kDa), que alcanza las capas más profundas de la dermis, reponer el AH que se va perdiendo y estimular la fabricación natural del mismo, cuando esta empieza a decaer.
Desde luego parece evidente que un sérum debería trabajar con ácido hialurónico de bajo peso molecular, pero lo perfecto es que tenga también AH de alto peso molecular que se quede en la epidermis para mantenerla óptimamente hidratada.
Este AH de alto peso tiene un efecto inmediato pero no duradero: desaparece en horas o bien cuando te limpias el cutis, pero es importante que esté ahí y lo renueves a diario.
Propiedades y efectos del ácido hialurónico en el sérum
Se han realizado varios estudios sobre la eficacia de tratamientos prolongados (al menos 60 días) y constantes a base de ácido hialurónico.
Los resultados muestran que el ácido hialurónico de alto peso molecular tiene una fuerte acción protectora y un efecto tensor visible, bloqueando la pérdida de agua de la superficie cutánea y asegurando que la piel permanece hidratada y tersa, reduciendo la descamación.
Esta propiedad del ácido hialurónico es particularmente útil para las pieles secas o muy secas, así como para las que tienen algún tipo de alteración (dermatitis varias, psoriasis, rosácea…) que desarticule el equilibrio de la capa córnea.
El ácido hialurónico de peso molecular medio retiene el agua en las subcapas más superficiales de la epidermis, ayudando a mantener niveles normales de hidratación.
El de bajo peso molecular, al penetrar hasta el fondo, nutre las capas más profundas de la piel, consiguiendo un efecto tensor real y duradero, que se extiende a toda la piel .
La piel aparece entonces suave, más turgente, las arrugas se rellenan y la flacidez se corrige: el rostro aparece más relajado y joven.
También estimula la producción de colágeno, dando soporte a la piel y aumentando así su densidad; es un gran antiinflamatorio en las dosis y los pesos moleculares adecuados; tiene propiedades antioxidantes que se ven potenciadas en presencia de otros ingredientes con las mismas características; estimula la renovación celular y mejora el tono, aclarando la piel y difuminando manchas, cicatrices y marcas.
Lo ideal en un sérum es que combine varios pesos moleculares. Los que lo hacen suelen trabajar con el AH de alto y bajo peso, ya que con los dos se asegura que toda la piel recibe la hidratación necesaria y el estímulo para mantener sus mecanismos de producción de la misma.
De no tener varios pesos es preferible el bajo, porque penetra, rellena y tiene efectos duraderos y acumulativos.
¿Quieres saber qué sérums de ácido hialurónico son nuestros preferidos? No te pierdas Sérums con ácido hialurónico: los mejores.
Distinguir el ácido hialurónico en el INCI de un sérum

El ácido hialurónico es un ingrediente fácilmente reconocible en la lista INCI. Dependiendo de si es de alto o bajo peso molecular la nomenclatura varía algo, pero siempre encontrarás un ingrediente que contenga la raíz Hyalur- .
Los formatos de bajo peso son hidrolizados (Hydrolized en el INCI). Suele aparecer como hialuronato de sodio , que corresponde a la sal de sodio del ácido hialurónico, utilizado en esta forma porque es muy eficaz y más estable en la composición del cosmético.
Sin embargo, a la hora de la verdad, en la mayoría de las ocasiones no es posible saber por el INCI si un sérum contiene uno o varios formatos de AH y esta información se deja a la declaración del fabricante, que unas veces lo especifica y otras no.
En los sérums el ácido hialurónico puede estar presente en proporciones muy dispares que van desde el 0,1% al 2% (ya sea que contengan el de un único peso molecular o combine varios), que es el máximo permitido por ley, lo que es así porque a mayores concentraciones es, definitivamente, secante: su poder de atracción de la humedad provoca que la capte del organismo en cantidades excesivas y peligrosas (puede provocar deshidratación).
No confundas la sequedad con la sensación de tirantez que muchos sérums con ácido hialurónico dejan en la piel y que se debe a su efecto tensor, y no olvides que un sérum no es una hidratante (aquí te lo demostramos) y actúa principalmente en la dermis, la parte de la piel que no puedes ver ni tocar.
Lo cierto es que por debajo del 1% apenas tiene efectos en la piel y son muchos los sérums que usan esas cantidades tan exiguas solo para poder decir que contienen AH sin faltar a la verdad, pero apenas notarás su acción, a no ser que esté combinado con otros ingredientes superhidratantes, como algunos polisacáridos (recuerda que juntos multiplican su rendimiento).
El ácido hialurónico para hacer sérum casero
Puedes encontrar en el mercado el AH en diferentes presentaciones:
- En polvo, que puede ser de un único peso molecular o bien combinar varios, pero en rangos muy similares. En este formato es ácido hialurónico puro.
Si te decides por este formato te recomendamos que no uses nunca más de un 1.5% de concentración (y tendrás que hacer pruebas) para evitar un sérum demasiado gelatinoso y difícil de manejar, al que habría que añadir ingredientes que lo aligeraran, lo que complicaría mucho la elaboración de un sérum casero.
- En solución, lo que a muchas personas les resulta más cómodo a la hora de hace sérum casero, pero como ya está diluido (en una amplia mayoría al 1%, aunque lo puedes encontrar al 2%) tienes que tener en cuenta que al incorporarlo a tu sérum estará aún más diluido.
La solución puede tener mezclados varios pesos moleculares y tiene la ventaja de que lleva incorporados conservantes.

Ten en cuenta que al ser hidrófilo el AH tiene que mezclarse con algún elemento acuoso y que este tipo de mezclas es muy susceptible a las contaminaciones microbianas de todo tipo (bacterias, hongos, etc.), por lo que o se añaden conservantes o la mezcla tendrá una vida útil extremadamente breve (entre una y dos semanas a lo sumo).
Existen otras presentaciones que aquí no nos interesan porque son para usarlas en inyecciones y que se utilizan tanto en medicina estética como en medicina ortopédica y ocular, principalmente.
En cuanto a su origen, puede ser animal o vegetal. Hasta hace algunas décadas se utilizaba exclusivamente el de origen animal, pero hoy en día se utiliza mucho más el vegetal, extraído de determinadas bacterias y obtenido por biofermentación de las mismas en un sustrato vegetal que puede ser de diferentes plantas.
Es tan biocompatible con la piel como el de origen animal pero resulta más fácil y económico de producir. Hay que saber que en la UE está prohibido el uso de ingredientes o métodos que supongan maltrato animal de cualquier tipo, lo que significa que todos los cosméticos que se fabrican y comercializan aquí son «cruelty free» (por lo tanto, es una etiqueta que usan muchos pero no tiene especial relevancia, porque les corresponde a todos).
Haciendo sérum casero con ácido hialurónico
Las razones por las que cada vez más gente se lanza a hacer sus pinitos en lo de la fabricación casera de cosméticos son muchas y de muy diferente índole, desde las ganas de probar cosas nuevas hasta el ahorro.
Tengas las que tengas tú en particular, esperamos poder acompañarte en tus inicios para que consigas resultados que te satisfagan.
Es importante seguir las indicaciones y respetar las proporciones si vas a hacer cantidades distintas. Si algún punto no te queda claro (esperamos que no sea así) investiga antes de lanzarte.
Cuando vayas teniendo experiencia podrás hacer tus propios experimentos, pero tienes que poner mucho cuidado en mantener las proporciones de los ingredientes principales, sobre todo cuando hablamos del ácido hialurónico, de algunos conservantes, etc.: tendrás que tirar de tus conocimientos matemáticos y hacer algunos cálculos básicos.
Antes de entrar en faena te daremos información que te servirá para cualquier receta.
El ácido hialurónico puro solo lo puedes conseguir en polvo. Cuando lo mezclas con algún vehículo acuoso como el agua, los hidrolatos o el aloe vera verás que parece no mezclarse y hacer grumos.
Es normal, porque el AH necesita de cierto tiempo para absorber toda la humedad, así que durante unas horas parecerá que no se mezcla bien.
Para conseguir una mezcla más homogénea puedes optar por usar una batidora en vez de mezclar a mano, y si dejas la mezcla en la nevera el proceso de absorción será más rápido y mejor (sí, es curioso, pero el ácido hialurónico trabaja mejor en frío).
Material para hacer sérum casero de ácido hialurónico

Las recetas que te vamos a proponer son sencillas y las elegimos así para que no te resulte ni difícil ni caro empezar a hacer tu propio sérum, pero necesitas un equipo básico que a continuación te detallamos:
- Un peso de precisión, porque vamos a utilizar cantidades muy pequeñas.
- Una o dos varillas mezcladoras, de cristal o de acero inoxidable, o un espumador pequeño de acero inoxidable o una minibatidora.
- Un o dos recipientes, tipo bol o taza, de cristal o acero inoxidable para hacer las mezclas.
- Un frasco de cristal oscuro o totalmente opaco con un aplicador de bombeo con sistema airless. El tamaño del frasco estará en función de la cantidad de sérum que quieras hacer. Intenta que sea lo más ajustado a esta cantidad para que sobre poco espacio una vez introducido el sérum. Si no es de cristal puede ser de otro material, pero no de plástico blando.
En cuanto al sistema airless, es con diferencia el mejor para mantener tu sérum aislado del entorno y evitar así posibles contaminaciones, por lo que es mucho más seguro que el gotero de toda la vida.
Si usas un gotero procura que no toque tu piel cuando te aplicas el sérum.
- Etiquetas adhesivas. Te servirán para poner fecha tanto a los ingredientes que compres como al sérum que hagas, y para detallar la receta en el frasco.
- Algún dispositivo (teléfono móvil, tablet, pc) o un cuaderno en el que tomar apuntes de los pasos que das y de las recetas que haces. Con el tiempo, si continúas haciendo sérums caseros tendrás un registro valioso para hacer un seguimiento de tus «obras» e ir aprendiendo de tu propia experiencia.
- Guantes desechables de látex o similares (no uses los de «tipo gasolinera» porque no son muy seguros).
Indicaciones generales antes de hacer sérum casero de ácido hialurónico
- Utiliza, si puedes, ácido hialurónico de alto y bajo peso molecular. De tener que elegir uno, quédate con el de bajo peso ya que a la larga hidratará y rellenará la piel desde dentro.
- Lávate las manos, aunque utilices guantes, asegurándote de aclararlas a fondo y dejarlas completamente secas.
- Limpia, desinfecta y seca todo el material que vayas a utilizar: no deben quedar restos de jabón ni de agua.
- Reserva una zona para hacer tu sérum, con una superficie lisa y muy limpia y seca.
- Guarda los ingredientes y el sérum que hagas en un lugar fresco, seco y oscuro.
- Pon fecha a los ingredientes y al sérum para controlar una posible caducidad, que notarás en el cambio de color, de textura y/o en algún olor extraño (pasa con los aceites vegetales, que duran mucho pero acaban poniéndose rancios y oliendo mal).
- Cierra bien todos los envases: las esencias o extractos son muy volátiles y hay ingredientes que en contacto con el aire pueden cambiar de consistencia por la evaporación de sus partes acuosas.
Cómo aplicar el sérum de ácido hialurónico

Aquí te vamos a dar indicaciones muy concretas y breves, pero tenemos todo un artículo dedicado al tema, que incluye algunos trucos.
El sérum debe aplicarse sobre la piel muy limpia y antes de la hidratante.
Un detalle importante cuando se trata de sérum con AH es que lo apliques sobre la piel algo húmeda, para ayudar a la hidratación inmediata e impedir que el propio ácido hialurónico «tire» del agua que la piel almacena en las capas internas.
Si una vez aplicado el sérum te rocías el rostro con agua (un vaporizador o un spray de bruma serían ideales) y esperas a que esta desaparezca del todo -porque, básicamente, el AH la absorberá-, mejorarás los resultados del tu suero con AH.
El sistema más adecuado para aplicar los sérums como los que te presentamos (de base acuosa) es mediante toques con las yemas de los dedos o bien presionando sobre la piel con los dedos o la palma de la mano.
Es mejor no extenderlo porque penetra muy rápidamente y puede que algunas zonas se queden sin cubrir y otras reciban demasiado, con lo que tendrás la sensación de que tu rostro está algo pringoso (la piel absorbe lo que necesita y poner más cantidad no sirve de nada).
Lo que nos lleva a la dosis. Normalmente unas cuantas gotas (entre tres y cinco, dependiendo de la textura del sérum) es más que suficiente.
Si utilizas un aplicador de bombeo (que es el que preferimos) con una dosis será suficiente.
No olvides ponértelo también en el cuello y en la zona del escote (seas mujer u hombre). Ambos tienen una piel muy delicada que suele estar muy expuesta al sol.
Recetas de sérum con ácido hialurónico
La primera receta que te vamos a presentar es la que te permitirá hacer tu propio gel de ácido hialurónico, que luego podrás utilizar en el resto de fórmulas.
No es un sérum propiamente dicho porque no tiene más que un activo, el propio AH y un sérum se caracteriza, entre otras cosas, por contener varios activos muy potentes, que pueden ser pocos pero deben ser más de uno.
Si prefieres utilizar el ácido hialurónico puro en polvo también tenemos recetas para ti.
Todos los ingredientes naturales son, en mayor o menor medida, antioxidantes, antiinflamatorios, regeneradores, protectores y estimulantes de los procesos naturales de la piel.
Por último, sin vas a cambiar el gel por polvo recuerda que no debes usar más de un 1-1.5% del total en cada fórmula y que si en esta te proponemos el gel, al utilizar polvo tendrás que añadir agua o algún hidrolato que supla la cantidad líquido que el gel aporta.
Gel de ácido hialurónico

Te damos la receta para hacer 50 gr de gel de ácido hialurónico al 1%, que es la proporción perfecta para evitar que sea demasiado denso y pringoso, con lo que habría que aligerarlo y se complicaría la tarea (si te ocurre no intentes solucionarlo agregando más agua a tontas y a locas).
Para 50 g de gel de hialuronato de sodio:
Ingredientes:
- 49,2 g (gramos) de agua destilada o de algún hidrolato que te guste (puedes elegir el que más vaya con tu tipo de piel o con algún problema que puedas tener, como acné). Compra el hidrolato sin conservante, porque se lo vamos a añadir. Si tu hidrolato ya tiene conservante (investiga o pregunta directamente al proveedor) no necesitarás el Cosgard, que es el conservante.
- 0,5 g de ácido hialurónico. Si lo quieres más concentrado para otras fórmulas puedes poner hasta 0,7 g de AH y 49 g de agua o hidrolato.
- 0,3 g de conservante Cosgard (unas 9-10 gotas).
Instrucciones:
- En un recipiente de cristal, cerámica o acero inoxidable pon el agua o el hidrolato, añade el polvo de ácido hialurónico, tápalo con un paño seco, una servilleta o un plato y deja reposar la mezcla entre 10 y 15 horas para que se forme un gel homogéneo sin grumos.
Si lo pones en la nevera el proceso será algo más rápido. No seas impaciente, que el AH necesita su tiempo para absorber ¡hasta 1000 veces su peso en agua!
Observa que no te hemos dicho que lo remuevas, porque no es necesario y así no se pierde ni una motita de polvo de AH que pudiera pegarse a la varilla que usaras.
- Una vez formado el gel, que es totalmente transparente, añade el conservante Cosgard y remueve (ahora sí).
Este gel puede durarte hasta dos o tres meses sin problemas si lo cuidas, evitando que se contamine y guardándolo en un sitio fresco y oscuo (se conservará muy bien en la nevera).
Un truco: si tienes un sérum sin ácido hialurónico, comprado o que hayas hecho tú en casa, puedes añadirle un par de gotas de este gel directamente cada vez que lo utilices y tendrás un sérum más completo.
No te preocupes por las incompatibilidades, porque el AH va bien con todos los ingredientes.
También puedes prescindir del conservante pero entonces este gel y cualquier sérum que prepares con él te durará un máximo de dos semanas, así que haz poca cantidad con más frecuencia para no tener que tirarlo.
Suero facial antiedad con ácido hialurónico

Vamos a aprovechar el gel que acabamos de hacer para fabricar un suero antiage muy sencillo pero muy efectivo.
Es un suero bifásico, lo que significa que tiene dos fases, una acuosa y una oleosa, que en reposo no se mezclan.
Los cosméticos bifásicos ofrecen varias ventajas, entre las que destacamos aquí que evitan el uso de un emulgente (un ingrediente cuya función es hacer miscibles ambas fases de forma permanente y estable), lo que complicaría la fabricación del sérum, y que permiten que las características de los ingredientes de cada fase se mantengan como en origen durante más tiempo.
La única condición para que funcionen a la perfección es agitarlos intensamente antes de cada uso para mezclar temporalmente ambas fases.
No te vamos a detallar los beneficios de este sérum porque, como verás, puedes cambiar los ingredientes fácilmente y dependiendo de los que uses tendrás uno u otro resultado (todos magníficos, no lo dudes).
Ingredientes:
- 25 g de gel de hialuronato de sodio (el que ya hemos preparado en la receta anterior).
- 25 g de aceite de argán.
- 5 gotas de aceite esencial de palo de rosa.
Instrucciones:
- Pon el gel de AH en el frasco que hayas elegido para tu sérum.
- Aparte, mezcla el aceite de argán con la esencia de palo de rosa.
- Añade esta última mezcla al ácido hialurónico, en el frasco, cierra bien, agita y usa.
- Recuerda agitarlo vigorosamente cada vez que lo utilices.
En la preparación de este sérum puede sustituir el aceite de argán por aceite de jojoba o de rosa mosqueta y el aceite esencial de palo de rosa (pieles maduras y sensibles) por aceite esencial de neroli (acné, piel madura y/o deshidratada), de lavanda (todo tipo de pieles), de manzanilla romana (todo tipo de pieles), de jazmín (todo tipo de pieles) o de geranio (pieles maduras y/o pieles grasas).
Es conveniente que testes las esencias antes de usarlas, mezclando una gota de esencia con varias de aceite vegetal y untándolo en una parte de la piel (el interior del antebrazo, por ejemplo); espera entre 24 y 48 horas para comprobar que no hay reacción alguna.
Algunas esencias sí puedes probarlas directamente sobre la piel, pero si tienes dudas, no lo hagas.
En realidad, puedes hacer variantes de este sérum con el aceite vegetal que prefieras, incluso mezclando dos o tres aceites, con la condición de que mantengas las cantidades (siempre 25 g de aceite o aceites vegetales) y de que no sean comedogénicos, que es una cualidad que no queremos en un sérum.
Lo mismo ocurre con la esencia o esencias que elijas, siguiendo las mismas pautas de proporcionalidad y asegurándote de que la que escojas no sea especialmente irritante, en cuyo caso tendrías que poner una gota de esa y cuatro de otra más suave.
Te durará hasta dos meses.
Si solo quieres probarlo te recomendamos que hagas una cantidad menor:
- 15 g de gel de AH, 15 g de aceite y 3 gotas de esencia.
- 10 g de gel de AH, 10 g de aceite y 2 gotas de esencia.
Sérum antiedad con ácido hialurónico en polvo

Este sérum es para hacerlo directamente con polvo de ácido hialurónico puro y no con gel.
El hidrolato de azahar tiene muchísimas propiedades: es un astringente suave, antiinflamatorio y calmante, hidratante, antioxidante, limpia la piel y cuida la barrera cutánea.
De las muchas propiedades del aloe vera destacamos que es muy hidratante y refrescante, regenera los tejidos y evita la aparición de arrugas (pero no reducen las que existen).
El pantenol hidrata, mejora la cicatrización y la regeneración de los tejidos profundos de la piel; la coenzima Q10 es un magnífico antioxidante; el colágeno vegetal es muy similar al colágeno natural de la dermis, por lo tanto absolutamente compatible con esta; el extracto de alga kombu (Algo’boost Jeunesse) es un ingrediente antiedad muy potente que rejuvenece las células madre, estimula la síntesis de colágeno, suaviza y reduce arrugas.
Ingredientes:
- 30 ml de hidrosol de azahar.
- 15 ml de gel de aloe vera.
- 0,5 gramos de ácido hialurónico.
- 5 gotas de pantenol (provitamina B5).
- 5 gotas de colágeno vegetal.
- 4 gotas de Algo’boost Jeunesse (extracto de alga kombu).
- 5 gotas de coenzima Q10.
- 8 gotas de conservante Cosgard.
Instrucciones:
- Mezcla el hidrosol y gel de aloe vera.
- Añade el ácido hialurónico y déjalo reposar como ya te hemos indicado, para que se forme el gel.
- Agrega el resto de ingredientes y mezcla hasta conseguir un todo homogéneo.
No lo guardes por más de dos/tres meses y mejor en la nevera.
Y ya sabes: si te atreves, haz tus propias recetas variando sobre las que te hemos sugerido (recuerda mantener las cantidades y proporciones).